Bienestar

Hoy vamos al dentista: ¿Cuántas personas no tiemblan al oír esta frase?

Hoy vamos al dentista: ¿Cuántas personas no tiemblan al oír esta frase?


Aunque los avances médicos y tecnológicos han hecho evolucionar la practica odontológica, la visita a este especialista se percibe como una razón de dolor y miedo. Los padres deben lograr que sus hijos acudan a sus revisiones dentales con buena disposición y alegría, porque esta es la base para una salud oral adecuada.


Es responsabilidad de los padres o tutores llevar a sus niños al dentista por primera vez por prevención y no por traumatismos, caries o situaciones difíciles y dolorosas.

Esta visita es recomendable que se haga a temprana edad (entre el primer y tercer año de vida) y que este contacto con el odontopediatría sea para familiarizarlo con el ambiente de la consulta y el personal humano que lo compone.

Por su parte el odontólogo tiene a su cargo lograr que esta primera experiencia no sea frustratoria, lo que es posible haciendo que los pequeños se sientan confiados y cómodos en el ambiente. Cuando se dirija al niño debe hacerlo con suavidad, hablarles de temas que sean conocidos para lograr un mayor acercamiento de las partes.

En la mayoría de los casos si el niño es muy pequeño la primera visita odontológica puede provocar gritos y lagrimas. Este no debe ser motivo para desistir de la consulta, al contrario si persevera y hace de las visitas al odontopediatría algo rutinario y habitual el niño tomará confianza y finalmente lo disfrutará.

El comportamiento de los padres es fundamental para que el niño evolucione correctamente y supere sin problemas el miedo. Los padres deben potenciar las conductas de sus hijos y aprendiendo a controlar su ansiedad y temores para evitar transmitírselos a sus pequeños.

En otras ocasiones se incurre en el grave error de presentar la figura del odontólogo como una persona mala que los va a inyectar o les van a sacar los dientes, etc.

Tips para mejorar la situación

  1. No prepáralos excesivamente.
  2. Plantear la consulta de forma natural igual que si fuera una visita al cine, a la playa o subir en un avión por primera vez.
  3. Hacer despertar la curiosidad en el niño por ejemplo: decir que el dentista va a contar sus dientes y que luego se lo contaran a sus amiguitos.

En cuanto al odontólogo el espacio físico de la consulta debe estar diseñado para proporcionar un ambiente agradable y armonioso para el niño, con el cual se sientan motivados a volver, como exhibir juguetes, lápices de colores, cuentos, revistas, entre otros.

Finalmente, los padres deben confiar en el profesional al cual acuden y definir de antemano los problemas y hábitos a corregir o fomentar.

Disfrutemos todos los cambios que acontecerán en la boca del niño hasta la adolescencia pues son parte del proceso de su desarrollo, que resultará exitosa y redundará en una excelente salud oral en las demás etapas de su vida.

La autora de este artículo es la Dra. Dra. Maritza Blanco, odontopediatría, Grupo Odontología Dominicana, ODONTODOM, un centro que brinda todo tipo servicios odontológicos, ubicado en la Haim López Penha #32 en el Ensanche Paraíso. Puedes contratarla llamando al teléfono Tel. 809-541-8787.