Formación

La Educación y nuestros hijos

La Educación y nuestros hijos

 

 

 

 

La Asociación de Instituciones Educativas Privadas, AINEP, realizó un primer foro junto a directores, docentes y psicólogos de colegios locales donde discutieron los grandes desafíos disciplinarios que enfrentan ante las actuales Normas de Convivencia del Sistema Educativo Dominicano.


Más de 100 centros educativos estuvieron representados en este encuentro donde los profesionales del mencionado sector plantearon su preocupación sobre cómo estas normas limitan las sanciones correctivas a los menores.

Luego del encuentro, en conjunto parte de la directiva redactaron un maravilloso articulo descrito a continuación, representado y producido por la Vocal de la Asociación Jazmín Estrella, el cual entendemos será de interés para ustedes, nuestros queridos lectores de nuestra Comunidad Nuestros Hijos.

La educación de los hijos recae en las dos principales instituciones socializadoras, la familia y la escuela.  Ambas deben trabajar conjuntamente para atender a las realidades en las que se encuentran inmersos ya que ambas entidades inciden en la autonomía y responsabilidad de los niños. Es importante destacar que para lograr una adecuada formación, familia y escuela no es el único contexto educativo, la familia desempeña un importante papel educativo.

La Educación de hoy día se encuentra en tiempos de crisis  ya que existe una tendencia de los padres a delegar en las escuelas y en los maestros la formación de sus hijo/as, ignorando su rol como principales responsables de acompañar a su hijo/a en su trayecto educativo (Matos, 2010). La escuela jamás podrá reemplazar a los padres  en su rol como educadores. De acuerdo Guevara, citado por Sánchez  Escobedo (2006), la familia es la primera institución educativa y socializadora del niño que ejerce influencia. La mayoría de los educadores estarían de acuerdo con aseverar que la participación parental es un factor críticamente importante en la determinación del éxito estudiantil y que a raíz de esto varias legislaciones han intentado calificar la participación de los padres como una práctica educativa de calidad (Dardig, 2005).


Si es tan importante el rol de los padres en la escuela, ¿porque cada día más los mismos se alejan de las instituciones educativas y en ocasiones se convierten en enemigos y no en aliados de los maestros? Hay una educación que solo se da en el hogar y es la educación en valores. Vasallo (2000) explica que la ley estadounidense No Child Left Behind percibe a los padres como un recurso educativo integral y alterno, responsables de inculcar valores y disciplina en casa. Los padres son los responsables de inculcar respeto hacia los mayores, disciplina y buenos modales. ¿Qué está ocurriendo en nuestros hogares? Hace unos 10 años atrás la figura del maestro se respetaba. Los padres eran aliados de los educadores al momento de disciplinar. Cada día más vemos padres hablar mal de maestros y directivos frente a sus hijos e incluso ir a las escuelas a reclamarles a los maestros por que no están de acuerdo con una sanción impuesta o porque entienden que el maestro fue injusto y no merece la nota que obtuvo. Los padres firman los reglamentos escolares y se comprometen en apoyar a la escuela, hasta que sucede algo que involucra a su hijo. Las leyes y normas están ahí para ser cumplidas. Para fijar límites, para regular comportamientos, pero las mismas solo aplican para las personas externas a nuestro círculo familiar.


¿Cuál es el mensaje que nuestras acciones están enviando a nuestros hijos? Predicamos con el ejemplo, Recuerda que “los hechos hablan más que las palabras.” Si es en el seno del hogar que inculcamos valores, ¿que pretendemos que nuestros hijos exhiban en su vida social y laboral una vez lleguen a la edad adulta? Incluso la Ley Orgánica de Educación de la República Dominicana  establece que la familia tiene el deber de proveer escolaridad a sus hijos y de interesarse por el avance de los mismos en la escuela, apoyando a los maestros dentro de sus posibilidades y capacidades intelectuales, humanas y económicas.


Los hijos que tienen padres que se involucran en la escuela tienden a obtener mejores resultados académicos y a exhibir mejor comportamiento en la escuela. Son estos los que usualmente terminan la escuela secundaria y completan sus estudios universitarios.


En República Dominicana necesitamos padres que apoyen, pero  también la escuela debe apoyar a la familia. La educación debe asumirse como un trabajo colaborativo, visto con perspectiva triangular, donde de manera equitativa padres, colegio, estudiantes logren el equilibrio perfecto, naciendo así la verdadera comunidad educativa.


Los educadores son los colaboradores y aliados de los padres. Las circunstancias actuales han obligado a los padres a pasar muchas horas laborando, lo que les dificulta pasar tiempo de calidad con sus hijos. En ocasiones los maestros conocen mejor que los padres las problemáticas de sus hijos por lo que es muy importante que padres y maestros mantengan una comunicación constante. Nunca se exprese de manera negativa de la escuela, del maestro o de los directivos. Si no está de acuerdo con algo vaya y discútalo en persona con el maestro sin involucrar a su hijo. Jamás desautorice al maestro frente a su hijo, esto repercutirá negativamente en su hijo y posteriormente en usted. No nos valgamos de tergiversar las leyes vigentes y de las autoridades incoherentes para justificar los errores de nuestros hijos y para demostrar poder. Al fin y al cabo el daño se le hace a su hijo cuando en el futuro cometa un error y piense que se saldrá con la suya porque eso le enseño su padre.


Los educadores estudiamos por vocación y amamos lo que hacemos. Para poder hacer mejor nuestro trabajo necesitamos el apoyo de los padres como coparticipes en la labor de educar. No cabe duda, que tanto la familia como la escuela, tienen un propósito común, que es formar y educar ciudadanos. Lo que nos lleva a reflexionar sobre aspectos importantes de la relación que deben ser sostenidos por ambas instituciones como son: Identificar y respetar los roles y límites, modelar conductas y hábitos, utilizar lenguaje de valoración y respeto y sobretodo el apoyo colaborativo hogar- escuela para lograr por medio al respeto un equilibrio perfecto y una educación integral.


Por Yazmin Estrella vocal AINEP