Formación

Mi hijo reprobó: ¿Es culpa suya o mía?

Mi hijo reprobó: ¿Es culpa suya o mía?


Mientras la culpa distrae y daña, la responsabilidad permite encontrar soluciones y aplicarlas: APROVECHA las vacaciones para transformar este revés en una oportunidad.


Que el boletín final de notas de tu hijo esté lleno de números rojos no sólo es un indicativo del fracaso escolar del pequeño, expresa también que hubo fallos en la relación escuela-familia, pues a menos de que se trate de un problema más profundo que requiera la atención de un especialista del aprendizaje,  la intervención temprana de los padres es la clave  para evitar la repitencia.

De ningún modo queremos culparte de una situación que de seguro te llena de mucha tristeza y frustración, solo queremos proponerte que reflexiones al respecto y dejes de señalar a tu hijo como el único causante de sus problemas escolares. 

Mientras la culpa distrae y daña, la responsabilidad permite encontrar soluciones y aplicarlas. La escuela es la contraparte de la familia en el proceso de formación de los pequeños y no al revés, por lo que no debes delegar en un maestro o una institución, por muy elevada que sea su calidad, el compromiso de educar a tu hijo.

Tal como expresa Karen Heinsein, educadora y directora del Pre-Escolar Piolín, el saldo negativo este año escolar más que como fracaso debe ser visto por la familia como una oportunidad de aprender y crecer juntos, fortalecer la disciplina e integrarse más a las actividades escolares de los niños.

De seguro no quieres volver a tomar de esta amarga fuente, ni ver a tu pequeño frustrado por no alcanzar sus metas escolares.  Entonces, desde las vacaciones implementa un programa de recuperación  con el objetivo de motivar a tu hijo a ser mejorar cada día,  disfrutar el aprendizaje y ser más aplicado

Habla con su maestro: aunque ahora están en descanso, sería estupendo que concertará un encuentro con el profe de tu hijo en el que te explique detalladamente qué dificultades presento el pequeño durante el año escolar.  

Busca ayuda: El psicólogo u orientador escolar te dirá en que pudiste haber fallado y te dará herramientas para salir fortalecido de esta situación.

Intégrate a la escuela: Asiste personalmente a las reuniones y evaluaciones, si no puedes hacerlo en el horario en que las convocan, conversa unos minutos todas las semana con el profesor de tu hijo, dale tu número de teléfono para que te avise si hay algún cambio negativo o te informe de sus mejorías.

Acompáñalo en sus tareas: Si no puedes realizarla con él, búscale un tutor o una sala de tareas y revísenlas juntos cuando llegues de trabajar. Involúcrate buscándole información o explicándole lo que no entiende, aún sea en el fin de semana.

Habla con tu hijo: revisen sus cuadernos del pasado año y analicen lo que se hizo mal. Pregúntale que le gusta y que no de la escuela. A partir de lo que lo que más le guste trata de atraerlo a áreas que no son de su preferencia.

Aprovecha las vacaciones:  Busca refuerzos escolares y encomiéndale tareas.

Aprendizaje divertido: Busca películas, videos y  sitios de Internet que enfoquen de manera divertida las áreas del aprendizaje en las que tu hijo tuvo problema.

Un cuarto de estudio: puede ser solo un rinconcito o una biblioteca completa, como puedas, el hecho es que haya un espacio sagrado, libre de distracciones para hacer los deberes escolares.