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Los abrazos transmiten lo que la boca no puede decir

Los abrazos transmiten lo que la boca no puede decir


Las palabras pueden alcanzar muchos rincones a nivel de pensamiento y emociones, son ideales para el intercambio de información y expresión de los sentimientos; sin embargo es importante que estén acompañadas de los gestos y el contacto físico para adquirir el peso y

soporte necesario a la hora de comunicar. El órgano más grande con el que contamos los seres humanos es la piel, ella cubre, protege y termo regula nuestro cuerpo. Un abrazo puede enviar más mensajes que cualquier palabra. La estimulación a través del contacto físico no es únicamente gratificante sino necesaria para el bienestar físico y afectivo.

El mundo emocional de los niños y niñas se abre a través del contacto por lo tanto esta línea de comunicación debe de permanecer siempre abierta. Algunos padres y madres en la búsqueda constante de ofrecerle mejor calidad de vida a sus hijos e hijas, tratando de ofertarles el sustento que necesitan, involucrados con la rutina, el trabajo, las responsabilidades personales, familiares y sociales, se les olvida un gesto tan esencial y tan sublime como lo es un abrazo, una palmada en los hombros o un beso en la frente.

El mensaje que se les envíe a los hijos e hijas debe de ser transmitido a través de todos los
sentidos. Es importante reforzar las conductas positivas cuando están haciendo bien las
cosas y para invitarles a continuar con su desarrollo a nivel intelectual, emocional y afectivo. Además de las palabras de aliento, estas se necesitan apoyar del contacto físico.

Hay que destacar que los abrazos:

-Son una fuente de bienestar, es un gesto por el cual se ofrece apoyo y sostén.
-Regulan el cuerpo a nivel inmunológico y hormonal.
-Proporcionan seguridad y energía.
-Ayudan en la formación de redes neuronales y desarrollo cerebral.
-Han sido utilizados como método terapéutico para reducir el dolor y la depresión.
-Son ideales para recuperar la estabilidad en un momento de angustia y aumentar las ganas de vivir.

Por: Bianca Melo Ballast
Psicóloga Clínica / Terapeuta familiar e individual
bimelo@3bambu.com"

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