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Etapas y procesos durante la labor de parto natural

Etapas del Trabajo de Parto

 

Las mujeres dando a luz si tan solo se les da su espacio saben exactamente qué hacer; las mujeres tenemos por dentro el profundo conocimiento de cómo movernos precisamente, de cuándo pujar, cómo pujar. El cuerpo que hizo a este bebé sabe exactamente cómo sacarla del cuerpo y hacerlo nacer. “Naolí Vinaver López”

El parto se divide en tres etapas. La primera etapa del parto es el trabajo de parto y la misma culmina con la completa dilatación del cuello uterino; la segunda etapa es el nacimiento del bebé; y la tercera etapa es la expulsión de la placenta. A continuación encontrará una breve descripción de las etapas del trabajo de parto, en qué consiste cada una, sus parámetros, y algunos eventos comunes a cada etapa. Recuerde, no obstante, que muy pocas mujeres respetarán estas etapas al pie de la letra; ya que seguramente experimentarán algunas variantes.

¿Cuál es la función del cuello uterino?

El cuello uterino es la parte inferior del útero que se proyecta hacia la vagina. El cuello uterino tiene forma circular y está compuesto mayormente de tejido fibroso y músculos. Durante el embarazo, la longitud del cuello uterino aumenta, lo cual hace que funcione como una barrera. Cuando comienza el trabajo de parto, el cuello uterino empieza a acortarse y se dilata hasta alcanzar un diámetro de unos 10 centímetros (cerca de cuatro pulgadas) para permitir la salida del feto. Además, durante la primera etapa del trabajo de parto el cuello uterino adelgaza y se funde con el útero (borramiento).


1: Fase Latente
En la fase temprana del parto, el útero comienza a contraerse o endurecerse regularmente. Las contracciones son progresivamente más dolorosas, en contraste con las contracciones de Braxton Hicks, que eran irregulares y no dolían. Cada mujer tiene su propio ritmo durante el parto. Algunas ni siquiera advierten las primeras contracciones y alcanzan varios centímetros de dilatación antes de darse cuenta de que ha empezado el parto, mientras que otras sienten las contracciones con bastante intensidad aunque aún no hayan dilatado apenas nada.

A medida que el cuello del útero se va abriendo, su posición en la pelvis cambia y se mueve hacia delante. Se afina y se dilata, lo cual quiere decir que se vuelve más delgado y elástico. Tócate la nariz: es firme y musculosa. Ahora tócate los labios: son suaves y elásticos. El cuello de tu útero pasará de ser firme como tu nariz a ser suave y elástico como tus labios. Al final de esta fase temprana el cuello del útero se ha dilatado tres o cuatro centímetros.

Si bien la experiencia es diferente para cada mujer, es común que el parto comience con contracciones cada diez minutos, con una duración aproximada de 30 segundos cada una. Hacia el final de la fase temprana, te vendrán aproximadamente cada cinco minutos y durarán entre 40 y 60 segundos cada una. Algunas mujeres tienen contracciones más frecuentes durante esta fase, aunque tienden a ser suaves y a durar menos de un minuto.

Puede que también notes un aumento de mucosidad en el flujo vaginal, que a veces va acompañada de algunos hilos de sangre. Es lo que se conoce como el tapón mucoso (el tapón que sella el útero durante todo el embarazo). Esto es perfectamente normal, pero si notas más de unos hilos de sangre, llama a tu médico o comadrona. Comunícate también con tu médico si rompes aguas (rompes la fuente o la bolsa), incluso si aún no tienes contracciones.

¿Qué puedes hacer tú?

Por lo general las contracciones de la fase temprana son soportables. Probablemente podrás entretenerte haciendo alguna cosa en la casa. Y tal vez incluso sientas deseos de caminar un poco. Si en cambio sientes ganas de relajarte, ir al salón, darte un baño caliente, mirar una película o dormir un poco entre cada contracción si es que puedes. Asegúrate de tomar mucho líquido, de manera que estés bien hidratada, y de comer algo. Los alimentos ricos en carbohidratos, como el pan, las papas y la pasta, son los mejores ahora. Y no te olvides de ir al baño con frecuencia, incluso si no sientes muchas ganas. Si la vejiga está llena puede resultarle más difícil al útero contraerse eficazmente y si la vejiga está vacía el bebé tendrá más lugar para descender.

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2: Fase activa

El parto activo es cuando las cosas empiezan a acelerarse. Las contracciones se vuelven más frecuentes, más largas y más intensas, y el cuello del útero comienza a dilatarse más rápidamente, hasta alcanzar 8 centímetros de dilatación. Al final de esta fase puedes tener contracciones cada tres o cuatro minutos y cada una puede durar entre 60 y 90 segundos.

¿Qué puedes hacer tú?

Como regla general, una vez que hayas tenido contracciones regulares y dolorosas cada cinco minutos durante una hora (cada contracción con una duración de alrededor de 60 segundos), debes llamar a tu médico o comadrona y dirigirte al hospital o centro de maternidad. Algunos médicos prefieren que llames antes, por lo que deberás aclarar esto de antemano.

Quizás sientas que las contracciones llegan juntas, una después de la otra. Trata de escuchar a tu cuerpo. ¿Qué te está pidiendo que hagas? ¿Estarías más cómoda en otra posición? ¿Necesitas algo de beber o de comer para que te dé energía? ¿Te ayudaría ir al baño? ¿Necesitas que tu doctor o tu comadrona te ofrezcan más información sobre el proceso del parto?

Los ejercicios de respiración y las técnicas de relajación te pueden ayudar mucho en este momento, y tu compañero/a de parto(sea tu pareja, tu mamá o una amiga experimentada), puede recordarte cómo hacerlos. También puedes pedirle que te dé un masaje en la espalda o en los pies.

Considera la posibilidad de darte una ducha o tomar un baño, porque el agua caliente ayuda a aliviar el dolor de las contracciones. Algunas mujeres se meten en la tina con una dilatación de cinco o seis centímetros y una hora después se han dilatado por completo.

Algunas veces el proceso de dilatación va muy lento o se para de repente. Dar un paseo por el pasillo del hospital quizás te ayudará. A veces un buen llanto te ayuda a relajar la tensión, así que si sientes ganas de llorar, no te prives de hacerlo.

Quizás el doctor o la comadrona sugieran romper tu bolsa de aguas, si todavía no se ha roto naturalmente, para acelerar el trabajo de parto. Ten en cuenta que después que se rompe la bolsa las contracciones sueles ser más duras.

Posturas para acelerar la labor de parto

Si te está costando mucho soportar las contracciones y no hay nada que parezca aliviarte, y deseas usar medicación contra el dolor, ahora es el momento de hablar con tu médico o comadrona y pedirle que te administre medicación para el dolor o que te aplique una anestesia epidural.

3: Transición

Durante la transición el cuello uterino se dilata completamente de 8 a 10 centímetros. Esta es la parte más intensa del parto. Las contracciones son generalmente muy fuertes, aparecen alrededor de cada dos minutos y medio o tres y duran un minuto o más. Puede ser que empieces a temblar o tiritar, aunque esto no les sucede a todas las mujeres.

Cuando el cuello uterino se encuentre totalmente dilatado y ya se haya completado la transición, por lo general el bebé habrá descendido un poco por la pelvis. Aquí es cuando podrías comenzar a sentir presión sobre el recto, como si tuvieras ganas de ir de vientre. Algunos bebés no descienden de manera significativa hasta más tarde, en cuyo caso la mamá puede llegar a dilatar totalmente sin sentir ninguna presión rectal. Es diferente en cada mujer y en cada parto.

Si te aplican una epidural y quieres participar activamente durante la etapa de pujar, pide que te bajen la dosis al final de la transición.

¿Qué puedes hacer tú?

Aférrate a la idea de que ya casi ha terminado todo y pronto tendrás a tu bebé en los brazos. Aprovecha el ratito que tienes entre contracción y contracción para descansar y relajarte. Encuentra la posición que más te ayude durante las contracciones. Respira rítmicamente, inspirando por la nariz y espirando suavemente por la boca. Si tienes ganas de gruñir o gritar, ¡hazlo!

Como lograr un parto natural sin dolor

Por: Lic. Michaela Arriaza

Educadora Prenatal/ Especialista post-parto



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