Padres de Hoy

¡Amor de Carnaval!

¡Amor de Carnaval!


Febrero tiene una combinación interesante en nuestro país, siendo el mes del amor y el mes del carnaval. Valdría la pena ver cuál es esa mezcla positiva que podemos sacar de estas celebraciones: como familia debemos haber tomado la decisión de luchar por estar unidos, por comprendernos, por apoyarnos, y sobre todo por amarnos.


Sin embargo, si vemos ese amor como un sentimiento, pudiéramos caer en la trampa de ser víctimas de las circunstancias, mediante las cuales, según cómo van las cosas en casa y cómo nos tratan los otros miembros de la familia, así sea la calidad del amor que damos.

Para que el amor sea la zapata que sostiene nuestro hogar, debe trascender los sentimientos y pasar a ser una decisión irrevocable, firme ante cualquier situación favorable o contraria que estemos viviendo. Pero por otra parte, debemos buscar la manera de que aunque pasemos valles donde surjan los problemas, los conflictos o las desilusiones, esa unión familiar tenga el sello de la alegría de amar. Allí es donde entra la parte del carnaval.

Lejos del aspecto de desorden o bulla que destacan éstas fiestas, queremos enfocarlo en la alegría que lo caracteriza, los colores que vemos, la originalidad y creatividad que surge; así debe ser ese amor que sostiene nuestro hogar, un amor único, siempre buscando expresiones creativas entre papá y mamá, entre padres e hijos, entre hermanos, sintiéndonos privilegiados y contentos de poder dar y recibir amor porque tenemos una familia; valorar el solo hecho de que Dios nos regala un día más cada vez que avanza el calendario, y ese regalo es para aprovecharlo y demostrarnos cuan importantes somos los unos para los otros, cuánto nos amamos, cuánto disfrutamos estando juntos, expresando la alegría con sonrisas, con saludos cariñosos, con palabras dulces y corteses, con consejos acertados, con miradas comprensivas. Todo eso son los colores que adornan el amor que reina en nuestro hogar y pone un ritmo agradable a la música que llevamos en el corazón por ser una familia.

Por: Ricardo Cañas
Especialista en motivación