Padres de Hoy

Límite se escribe con A

Límite se escribe con A

 

¿Por qué a muchos jóvenes les es difícil escuchar y disfrutar música clásica?

 

Una de las características de éste tipo de música es que tiene sus límites perfectamente establecidos: qué instrumentos deben sonar en cada preciso momento y cómo deben tocarse. Sin embargo, para un niño o un joven, esa “perfección” carece de algo: emoción en quien toca cada instrumento, en otraspalabras, actitud! Al Menos la que ellos esperan ver. Por eso LÍMITE debe escribirsecon “A” de Actitud.

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Me di cuenta hace unas semanas cuando escuché un concierto de cellos; jamás en mi vida me había llamado la atención éste instrumento, lo consideraba aburrido, con el perdón de los apasionados por el Cello y otros similares. Hasta que vi en acción a éste dúo de jóvenes conocidos como “2 Cellos”, y lo primero que noté fue ACTITUD, emoción, pasión, movimiento, lo que usualmente vemos en el rock, lo vi de forma desbordante en esos jóvenes que tocaban sus violonchelos. Sus límites estaban perfectamente establecidos, pero con corazón, no de forma fría, con un semblante que no dice nada o carente de sentimientos.

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Lo mismo pasa en el hogar con nuestros hijos. Debe haber límites establecidos, reglas, normas a seguir en casa para todo, porque es la manera de crear una disciplina de vida que los lleve a establecer hábitos sanos, positivos y constructivos en su vida. Pero el detalle está en que esos límites deben ser expresados, explicados y transmitidos con ACTITUD, con el corazón, con la pasión de ser padres!

Un niño educado con límites y normas claras es un niño feliz

Nunca será igual una regla impositiva en casa, que cuando pregunten “por qué?”, la respuesta sea: “porque sí” o “porque yo lo digo”, a que la respuesta sea acompañada de transmitir la emoción que hay detrás del cumplimiento o incumplimiento de ese límite: orgullo o decepción, alegría o una profunda tristeza, acompañamiento o alejamiento, apoyo o ausencia, satisfacción o enojo, y no solo en relación a los padres, sino también a lo que provoca en los hijos.

Recordemos aquel sabio consejo del apóstol Pablo a los padres e hijos: “Hijos, obedezcan en todo a sus padres porque eso es agradable al Señor; padres no exasperen a sus hijos para que no se desalienten” (Colosenses 3, 20). Así que solo imponer límites sin comunicarlo con la actitud idónea provocará que los chicos se desalienten y desanimen, eso es lo que queremos?

La 2da “A” de la palabra “LÍMITE” está relacionada con provocar ARMONÍA en el hogar, no discordias, injusticias, enojo y resentimiento. Sabemos que hay cosas que los muchachos no comprenden bien, pero que no sea porque no se lo hemos explicado en relación a cómo ellos se sentirán y como nos hacen sentir a nosotros.

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Habrán momentos que ese “porque yo lo digo” hay que aplicarlo, la diferencia estará en como lo aplico y mostrar en su momento la evidencia y resultado que provocó ese límite que pusimos y como eso benefició a ese chico, a esa chica, a esa familia, y entonces, lo entenderán. No hay límites para los límites, debemos pensar en todos los escenarios: modales, expresiones, palabras usadas, relaciones con los demás, sexualidad, estudios, comportamiento, etc. Pero es importante que cuando ellos escuchen nuestro “cello” además de una regla bien definidaencuentren la actitud correcta y la armonía que esto provocará en casa y en nuestras vidas como familia.

Un asunto de comunicarse inteligentemente a través de nuestras emociones; quizás nuestros padres no lo hicieron así con nosotros, pero el entorno cambia, y como diría Stephen Covey: “Nada fracasa tanto como el éxito pasado”, así que quizás es tiempo de modificar las estrategias con nuestros hijos y ponerle “emoción” a los límites.

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